Confianza y comunicación sobre la vida sexual
Pregunta:
Mi hija de 16 años tuvo la confianza de decirme que había tenido relaciones sexuales con su novio de 18, ella dice que se
sintió feliz porque lo decidieron y porque pudo tener un orgasmo. Yo le agradecí la confianza, le dije que me daba gusto que
se sintiera bien pero que no esperaba que mi hija adolescente tuviera relaciones y le dije que aun con el condón hay un
riesgo de embarazarse y de adquirir enfermedades. Le dije que yo no me haría cargo de un bebé. Ella ha estado inestable
emocionalmente, le cuesta dormir, a veces no quiere desayunar. Yo pienso que si quiere seguir teniendo relaciones debo
tratarla como un adulto, que cocine, que lave su ropa. Yo me siento triste, quiero estar cerca de ella y no sé qué hacer.
Espero su respuesta.
Estimada señora.
Los sentimientos vividos por la experiencia son comprensibles.
Este tipo de experiencias familiares retoman numerosas
emociones de la vida personal, de la propia imagen de madre y
mujer, por lo que puede ser un proceso complejo y de crecimiento
tanto para los padres como para los hijos, dependiendo en gran
medida de cómo se reaccione.
Inicialmente, la reacción de advertir sobre la prevención de
conflictos es adecuada y será importante complementarla con la
dimensión afectiva.
En cuanto a tratarla como una persona adulta, es posible y
seguramente en algunos sentidos sería saludable para todos
pero no como castigo, porque no se trata de eso. Sino más bien,
como en una actitud de asumir una hija con más desarrollo,
capacidades y posibilidades de lo que se tenía contemplado, más
como un impulso a la madurez y responsabilidad y como un
acompañar el proceso de independencia, autosuficiencia y
acompañamiento y no sólo en situaciones que son indeseables
para todos, como lavar la ropa, sino en toma de decisiones,
consideración de la opinión, elección conjunta de un profesional
de la salud, etc.
Pocos padres y madres de familia tienen la oportunidad
de saber de esta manera sobre el desarrollo sexual de
sus hijas. Para lograrlo, se necesita que efectivamente
su hija confiara intensamente en usted y creyera que
podría comprenderla. Esto es muy valioso tanto para el
presente como para el futuro de su hija y de su relación
familiar.
Aunque quizá la edad de inicio de las relaciones
sexuales en su hija no es lo que ustedes esperaban, es
un evento que sucede en alrededor del 35% de los
adolescentes de su edad y ya pasó, por lo que es
trascendental que ahora su prioridad sea mantener esta
confianza en la medida que conserve la comunicación y
pueda apoyar la prioridad en este momento, que es la
salud integral de su hija.
Recuerde que los y las adolescentes y jóvenes en algún
momento tomarán numerosas decisiones sobre su vida
sexual, y el que su hija haya decidido y planeado el
inicio de las relaciones sexuales, no debe de
interpretarse como un error en su capacidad para ser
padre o madre.  
Finalmente, valdría la pena ofrecerle a su hija la opción de apoyo terapéutico al hacerle notar estos síntomas que observan
u ofrecerle la oportunidad de conversar al respecto: desde cuándo se presentan, a qué aspecto de su vida los relaciona, si
siente que los puede manejar o no, si son una respuesta esperada a ciertos eventos, su vivencia ante los mismos, etc.

Si bien las relaciones sexuales en la adolescencia pueden ser síntomas de necesidades afectivas u otros conflictos y cabe
la posibilidad tomarlo en cuenta en este caso; la manera como su hija vivió la experiencia y la planeó, habla más bien de
una experiencia segura y con tintes afectivos  saludables, y no como suele presentarse cuando es un reflejo de otras
situaciones conflictivas personales o de pareja.
Es muy importante que cuando ustedes consideren cerrar la conversación sobre este tema con su hija, dejen clara cuál
será de ahora en adelante su postura frente a la confianza y comunicación de sucesos personales de importancia.

CUIDADO
en este momento es cuando ustedes hacen evidente que primero es la salud de su hija que cualquier otro problema que
pueda vivir en su vida presente y futura.